jueves, 15 de abril de 2010

Gordas y pequeñajos. Parte Tercera.

Creía que no tenía instinto maternal. Pero hoy creo que se me ha despertado.

Y no, no quiero asustar a mi novio, también porque hoy le he dicho que he tenido un antojo, pero no tiene nada que ver con eso.

Creo que le estoy empezando a coger el gustillo a los pequeñajos.


Aunque los primeros días los veía y me daban un poco de grima, ahora parece que menos (también hay que comprender que un recién nacido de 26 semanas parece un alienígena, con todo el cariño del mundo).


Uno de los momentos en los que uno de mis bebés se me ha desaturado por enésima vez y me he acercado para moverlo un poquillo y estimularle la respiración me he dado cuenta de que lo estaba acariciando y que me ha gustado. En ese momento sonaba en la radio la canción de Nena Daconte ''El aleph''.


...“Es no hacer lo que hacen los demás
Lo que le habrá hecho regresar
A su mundo perfecto
Lo doy por perdido
De allí nadie ha vuelto jamás”.


Ainsss... la lagrimilla

2 comentarios:

  1. Que bonica... ^_^
    Te quiero mucho

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  2. Es instinto maternal, las mujeres lo tenemos, aunque a algunas nos gustan más los gatos que los niños...pero está ahí.
    Hay de todo, mujeres más femeninas y otras menos femeninas,pero al final todas tenemos la regla!
    Un beso

    ResponderEliminar

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