miércoles, 24 de marzo de 2010

Entrada núm. 100 // Gordas y pequeñajos. Parte segunda.

Ésta es mi entrada número 100 y quería poner algo especial.

Y, casualmente, no esperaba que hoy fuese un día tan especial.
Y es que un parto, es algo muy especial.

Creo que es una experiencia, que aunque he vivido desde fuera voy a recordar toda mi vida.
Es algo verdaderamente hermoso, y más aún cuando todo funciona a la perfección y madre e hijo (aunque en este caso era hija) están las dos sanas y felices.



Me lo he recorrido todo, todo y todo. Varias veces. Hasta el punto de que creo que el personal de allí ya me miraba raro. Además, (no se si por suerte, pero quiero pensar que sí), era la única alumna que rondaba por allí, así que lo tenía todo para mí.

Yo había bajado de la planta con una primeriza que estaba ya empezando a dilatar, pero era seguro que esta no iba a dar a luz antes de que me fuera. Probablemente a estas horas todavía podría estar allí, a la espera de ver a su bebé.

Después de mi enésimo paseo por las salas de dilatación, paritorios y reanimación, me iba de cabeza de nuevo para mi planta primera sección primera.

Y cuando ya por fin me marchaba para la planta dándolo todo por perdido, se me ocurre mirar a la última sala de dilatación que hay pegada a la puerta de salida, a la izquierda...

Cual será mi sorpresa, me encuentro una matrona que mientras explora a la embarazada le dice que se va ya para el paritorio.

- ¡ Qué guay ! -(No he podido reprimirme soltar esa expresión, aunque sonara un poco ridículo). La matrona a sido amabilísima. Sus primeras palabras han sido que ella se fue de sus prácticas clínicas sin poder ver ni un parto, así que supongo que se sentiría identificada conmigo.

Creo que a sido el parto perfecto.
No dolor, no rasurado, no episiotomía. Bebé perfecto, sonrosada, y llorando a 'grito pelao', enseguida ha abierto los ojos.
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En el paritorio estabamos: matrona, auxiliar, los padres y yo, y después se nos ha unido la pequeñaja.
No esperaba tanta tranquilidad, aunque ahora que lo pienso era la hora de comer ...

A las 13.30 ya lo daba todo por perdido, y a las 13.40 el bebé ya estaba aquí, todo ha sido muy rápido y a la vez precioso.

Mi madre ha alucinado. Esta clase de cosas le interesan y le gustan más que cualquier otra, creo que porque es algo bonito (cuando sale bien) y ella también se siente identificada.

Mi novio también alucinaba en technicolor. Cuando se lo he contado no paraba de decir ''Que bonico'', ''Que guay''. Y estaba emocionado.

Y es que tengo que reconocer que a mí también me ha faltado poco para que se me cayera la lagrimilla cuando han puesto a la cría sobre el vientre, ya vacío, de su madre.


P.D. a fecha de 13 de diciembre de 2010. Debido a errores de edición mi auténtica entrada núm. 100 es http://sindromedelaenfermeraenpracticas.blogspot.com/2010/04/mi-primera-vez-gordas-y-pequenajos.html lo cuál no hace que lo anterior sea menos especial. Hace unos días la releí y me costó reconocerme, y pensar cómo hace tan poco tiempo las cosas eran distintas. 

2 comentarios:

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